Por Elideth Fernández

Es un verdadero honor acompañar nuevamente a la señora Gobernadora Delfina Gómez Álvarez en esta desafiante y justa causa por el reconocimiento de los derechos de los animales. Asimismo, extiendo mi sincero reconocimiento a la directora de Cepanaf, Alma Diana Tapia Maya, por asumir con ética y absoluta determinación la enorme responsabilidad que se le ha encomendado.

Con frecuencia se comete el error de considerar esta lucha como un asunto menor o aislado. Sin embargo, no hablamos únicamente de derechos animales, sino también de derechos humanos. La ciencia moderna ha validado de manera contundente el concepto de “Un Solo Bienestar” (One Welfare), un paradigma que demuestra que la salud, la dignidad y el bienestar de las comunidades humanas están intrínsecamente ligados a los de los animales y a la preservación del medio ambiente. No puede existir una sociedad verdaderamente sana, pacífica y justa si es indiferente al sufrimiento de los seres sintientes.

Desmantelar viejas estructuras no es tarea fácil. Nos enfrentamos al enorme desafío de deconstruir siglos de hábitos en los que hemos normalizado el maltrato, el abandono, la crueldad y la tortura animal como si formaran parte del paisaje cotidiano. Romper con esa inercia cultural requiere audacia y una firme convicción arraigada en el amor al prójimo, entendiendo que este concepto trasciende las barreras de nuestra propia especie e incluye a cualquier criatura vulnerable víctima de la violencia.

Por supuesto, la urgencia de la causa nos hace desear resultados inmediatos; sin embargo, debemos recordar que la transformación social es un proceso constante, no un evento instantáneo. Irónicamente, el perfeccionismo paralizante es uno de nuestros mayores enemigos. Enfocarse exclusivamente en las asignaturas pendientes o en los errores —sin reconocer los avances— resulta contraproducente. Esta postura maximalista solo genera desánimo, desgasta el activismo legítimo y ahuyenta a los aliados estratégicos necesarios para consolidar los avances.

La dinámica real de la transición nos enseña que cada logro, por modesto que parezca, siembra esperanza, moviliza a la sociedad y construye el piso firme desde el cual podemos exigir lo que aún falta. En cambio, quien se empeña en destacar únicamente lo negativo suele responder a intereses políticos o personales, más que a una auténtica convicción.

Con la actual política pública del Gobierno del Estado de México en materia de protección animal —y en particular con el proyecto Estrategia CERA— se está haciendo mucho más que rescatar individuos: se está construyendo comunidad, recuperando el territorio y sembrando las semillas de un nuevo paradigma educativo, civilizatorio y legislativo.

Es fundamental atrevernos a pensar de manera diferente, pero es aún más crucial actuar en consecuencia. Aunque existan tropiezos inevitables en el camino, lo importante es mantener la marcha, corregir el rumbo cuando sea necesario y seguir dejando abierto el diálogo, como ha sido el método de trabajo en esta materia de este gobierno.

Desafortunadamente, aún persisten excepciones toleradas. Los animales utilizados en espectáculos también sienten; sin embargo, quienes los explotan —al igual que aquellos que obstaculizan más avances en este ámbito— evaden lo que es justo bajo una moral selectiva. ¿Será que con este nuevo paradigma educativo recapaciten? Quizá lo hagan las nuevas generaciones, guiadas por un espíritu más elevado.

Muchas gracias, señora Gobernadora, por su lucha. Estamos convencidos de que el Estado de México se convertirá en un referente de compasión y justicia a nivel nacional; pero que no se nos olvide: alcanzar este puerto es una responsabilidad que nos compete a todos.

https://www.facebook.com/DelfinaGomezAlvarez/videos/855294047652889?locale=es_LA
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Mtra. Alhely Rubio Arronis, secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del Estado de México y la fotodocumentalista Elideth Fernández.